Trabajadores cargan sacos de cemento en un barco. (REUTERS)

A solo un mes para contar con las cifras correspondientes a todo el ejercicio pasado, se puede concluir sin ánimo de equivocarse que 2014 no fue el enésimo año dramático para las empresas fabricantes de materiales de construcción gracias al sector exterior. Según las cifras del último informe elaborado por la Confederación Española de Asociaciones de Fabricantes de Productos de Construcción (Cepco), de enero a noviembre estas compañías lograron exportar materiales por valor de 18.479 millones de euros, lo que representa un incremento del 1,53% sobre idéntico periodo de 2013 y un 10,6% más que en 2012.

Asimismo, este sector obtuvo un saldo comercial (diferencia entre las ventas al exterior y las importaciones de materiales de construcción) de 6.428 millones, ligeramente por debajo de los 6.594 millones registrados un año antes. Gracias a este importante volumen de ventas fuera del país, estas compañías representan ya el 8,37% de todas las exportaciones españolas. En términos relativos supone estar muy cerca de recuperar el peso que tenía este sector antes de que estallara la peor crisis de la historia reciente (en 2008 las ventas de materiales fuera de España llegaron a suponer el 9% de todo lo exportado).

Pero quizás lo más relevante de este porcentaje sea destacar que se ha mantenido en el entorno del 8% justo los años en los que España está exportando más que nunca. Esto ha sido posible gracias a las ganancias de competitividad que han conseguido los productos made in Spain después de la devaluación interna sufrida por la caída de los precios y los costes laborales y de producción.

Como es lógico, la buena marcha de las ventas fuera de nuestras fronteras ha suavizado en gran medida el impacto que ha tenido la crisis global y el desplome de la construcción sobre estas compañías en materia de empleo y en el número de sociedades que han desaparecido.

Hacia la estabilización

Baste recordar que mientras en 2008 estaban registradas en España un total de 46.639 empresas fabricantes de materiales de construcción, en noviembre del año pasado esa cifra se había recortado hasta las 35.927. Es decir, la crisis se ha llevado por delante a 10.712 compañías, casi el 23% del tejido productivo total que había hace seis años o una de cada cinco sociedades. La mayor desaparición de fabricantes se registró hasta finales de 2011 y desde entonces no ha logrado aún frenar su tendencia bajista, aunque ahora es ya más suave (en 2013 desaparecieron 2.014 firmas respecto a las censadas un año antes y hasta noviembre pasado el ritmo de destrucción de tejido productivo se había reducido a 1.436 entidades).
En el mercado laboral, Cepco estima que en los últimos siete años se ha producico una pérdida acumulada de puestos de trabajo de 319.548 empleos, que contrasta con los apenas 38.990 que desaparecían en el primer trimestre de 2008. Ese ritmo de destrucción de empleo se ha mitigado también bastante desde mediados de 2013, cuando llegó a alcanzar la cifra de 353.662 personas menos ocupadas en esta actividad.

La evolución del número de parados también parece avanzar hacia la estabilización, con un total de 69.567 deseempleados al cierre de 2014, frente a un máximo de 92.094 parados registrados en el segundo trimestre de 2012. ¿Qué ha pasado con la población activa de este sector? Ha disminuido un 43,1% hasta sumar 322.713 trabajadores, cuando 2008 se inició con un total de 567.380.

Conclusión: aunque el sector sigue padeciendo los efectos del hundimiento de la construcción en el mercado interior, la mejora que se atisba en la vivienda, unida al incremento de la inversión pública (no conviene olvidar que este 2015 será año electoral por partida cuádruple), insufla esperanzas de que la situación evolucione a mejor. A este escenario, las empresas confían en que también se sume la puesta en marcha definitiva del plan de rehabilitación aprobado por Fomento, que ya ha financiado las primeras actuaciones, pero tiene por delante mucho recorrido si se consensúan con la banca fórmulas de crédito más favorables.

Quizás el único aspecto que continúa siendo muy negativo es la morosidad. Las cifras del Banco de España avalan que las constructoras siguen pagando a sus proveedores a 277 días y creciendo; lo que en opinión del sector no solo vulnera la ley, sino que es claramente “abusivo”.

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