La primera fase del tunel acabará en 2017 y la infraestructura costará 170 millones

El soterramiento de la Gran Via en Glòries arrancará en 2015 | Cataluña | EL PAÍS

Primero fue la reordenación de un tráfico de 150.000 coches diarios. Luego el derribo del anillo viario. Y ahora viene lo gordo (y caro): la construcción de los túneles por donde el tráfico de la Gran Via atravesará la plaza de les Glòries, en Barcelona. El alcalde, Xavier Trias, y la plana mayor del área de Hábitat Urbano han presentado este mediodía el proyecto de los túneles, que si se cumplen los plazos –y todo indica que sí– se comenzarán a construir entre enero y marzo del año que viene y serán transitables en 2017. Además, han asegurado, hay dinero para hacerlo. Y el PP y ERC dicen que no se opondrán. Tras incontables años de retrasos acumulados, los vecinos cruzan los dedos para que no falle nada y las máquinas entren antes de las elecciones de mayo de 2015. De lo contrario, temen la eventualidad de que el consistorio que salga de las elecciones no considere prioritaria una obra que costará 170 millones.

Los túneles, dos tubos independientes, comenzarán en la calle de Castillejos y finalizarán en la Rambla del Poblenou, aunque en la primera fase, la difícil, tendrán salida en Badajoz, a la altura de la torre Agbar. En total, casi un kilómetro de Gran Via de seis carriles por sentido que bajarán hasta una profundidad de 25 metros, por debajo del nivel freático. La profundidad se explica porque los túneles del tráfico rodado están obligados a bajar a una cota menor que la del resto de infraestructuras que cruzan el subsuelo de la plaza: dos enormes colectores, la línea 1 del metro y túneles de Adif. El tráfico medio que soportarán diariamente es de 90.000 vehículos (un 15% menos que antes de derribar el tambor). Unos coches que, en este caso y gracias a la generación de energía por fricción, facilitarán con su paso alimentación para iluminar los propios túneles, han presumido los responsables municipales.

El presupuesto total de la obra es de 170 millones: 98 para la primera parte (hasta Badajoz) y 72 para la segunda, mucho menos complicada a nivel técnico. “El problema de la obra no es el presupuesto”, ha celebrado el Alcalde, que años atrás rechazaba el túnel de Glòries pero lo reconsideró en 2012. Trias ha precisado que la primera fase se repartirá en tres años: 15 millones en el presupuesto de 2015, para el que el alcalde no tiene apoyo asegurado; 36 millones en 2016 y 47 en 2017. De acuerdo con el plan presentado hoy el conjunto de la obra estará finalizado en 2019. Esto es, se ejecutará y pagará durante el próximo mandato, pero con fondos propios.

“Está todo listo para apretar el gatillo”, ha remachado el teniente de alcalde Antoni Vives en una comparecencia en la que han sido todo elogios tanto por lo bien que están yendo los trabajos como por las perspectivas de futuro. El calendario es el siguiente: si no hay sorpresas en la comisión del próximo jueves se aprobará el proyecto ejecutivo. El PP exigirá, eso sí, garantías de que se ejecutarán las dos fases de la obra y de que se construirán los equipamientos previstos, advierte un portavoz. ERC también votará favorablemente y PSC e ICV lo están estudiando, según los portavoces respectivos.

Tras la aprobación, la obra se licitará antes del 15 de noviembre y las máquinas entrarán a perforar los túneles de ataque antes de cinco meses, asegura el consistorio. No debería haber sorpresas porque el Ayuntamiento sigue el compromiso firmado con vecinos (de los barrios del Poblenou, Fort Pienc, Clot-Camp de l’Arpa y Sagrada Família), entidades y partidos en 2007 y porque anoche mismo lo presentó de nuevo a los mismos interlocutores, han explicado. “Dentro del retraso de años acumulado estamos contentos, aunque vemos insuficiente destinar 15 millones en 2015, y nos extraña que no se pueda ejecutar más obra si las máquinas entran antes de marzo”, afirma Miquel Catasús, del Clot-Camp de l’Arpa, hablando en nombre del resto de asociaciones.

Una de las cuestiones que han subrayado Vives y el alcalde es que las obras de reurbanización de la plaza para convertirla en “un gran parque urbano” –Canòpia fue el nombre del proyecto ganador–continuarán en paralelo a los trabajos en el subsuelo. El único pedazo de la zona que se mantendrá inaccesible es la almendra central (lo que queda entre los actuales carriles para coches y bicis), donde se construirán los dos pozos de ataque del túnel. En el tramo más profundo, el más delicado, se perforará excavando, un sistema más delicado ante posibles derrumbes; en las salidas hacia la superficie se construirá con el sistema de pantalla, ha explicado el ingeniero y responsable de Bimsa, Ángel Sánchez.

Así, en superficie, lo primero que se adecentará será el lado montaña (donde se ubicaban los antiguos Encants), y en una segunda fase el lado mar (el que toca al edificio del Disseny Hub). Mientras, está en obras en la calle de Consell de Cent el nuevo edificio de la escuela de los Encants, ahora en barracones. De los 17 equipamientos previstos en el Compromís per Glòries, además de la escuela, se construirá a partir de diciembre el edificio de 105 viviendas sociales de la calle de Bolívia. Entre los usos provisionales, en el lado mar, pegado a los Encants se reubicarán las encinas recuperadas de la parte central de la plaza; se habilitará un pabellón con un punto de información; una pérgola para dar sombra.

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