Malas noticias para los accionistas de FCC, entre los que se encuentran inversores institucionales como George Soros y Bill Gates. Esther Koplowitz, la dueña del 50,01% del capital, se ha negado a aprobar la ampliación de capital necesaria para sanear las cuentas de la compañía porque no ha alcanzado un acuerdo con los bancos acreedores de su deuda personal para alargar el pago de 1.000 millones.

Según han informado fuentes oficiales, el consejo convocado este miércoles para dar el visto bueno a la ampliación de capital de 1.350 millones con los que flexibilizar los altos costes financieros de FCC rechazó aprobar una operación que se considera vital para el grupo. El motivo es que el mayor accionista, la familia Koplowitz, ha rechazado autorizarla porque la emisión de nuevas acciones por ese importe le supondría la pérdida del control de la compañía, que en los dos últimos años ha perdido cerca de 3.000 millones por la mala gestión.

La compañía ha emitido un comunicado en el que señala que en los próximos días convocará de nuevo al órgano de gobierno en “sesión extraordinaria para aprobar, eventualmente, la convocatoria de Junta General Extraordinaria a la que se sometería la futura ampliación de capital de FCC, dirigida a reforzar la estructura de capital propio, reducir el endeudamiento y aumentar el resultado del Grupo”.

La justificación por la que esta última reunión ha sido infructuosa es por la falta de acuerdo de la familia para alargar durante cinco años la amortización de los créditos con los que en su día le compraron la participación a Alicia Koplowitz, la tía de la actual presidenta, Esther Alcocer Koplowitz, y la hermana de Esther, la todavía mayor accionista. La familia no ha conseguido convencer a BBVA y a Bankia para que le refinancien su deuda, que está clasificada como “impagada” desde el pasado 15 de septiembre.

El problema reside en que las Koplowitz no han firmado el acuerdo con Bodegas Faustino y CaixaBank, los accionistas minoritarios de B-1998, que le exigen que les recompre su participación del 10% en la sociedad patrimonial, motivo con el cual ni Francisco González ni José Ignacio Goirigolzarri le refinancian sus préstamos. Si en un mes no consigue cerrar su agujero personal, las sociedades patrimoniales de las Koplowitz entrarían en concurso de acreedores, por lo que los dos bancos la ejecutarían y se quedarían con las acciones de FCC.

Una delicada situación que está dañando mucho a la compañía, a la que le urge la citada ampliación de capital para no tener que pagar un 11% por los 1.350 millones del tramo de la refinanciación a partir del 1 de enero de 2015. Si FCC no aprueba la emisión en los próximos días, la transacción no podrá llevarse a cabo hasta el primer trimestre del próximo año, por lo que existe un riesgo creciente de que los inversores tomen posiciones bajistas contra la constructora.

La ampliación de capital supone de facto que las Koplowitz reducirán su paquete del 50% actual a cerca del 25% o menos. Una pérdida del control del capital al que la familia se ha opuesto pese a la desesperada salud de sus propias cuentas. La disyuntiva es tal que o cede la mayoría o el patrimonio del ilustre apellido formará parte de la lista de los concursos de acreedores.

No Comment

You can post first response comment.

Leave A Comment

Please enter your name. Please enter an valid email address. Please enter a message.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies